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Pompe

La enfermedad de (pronunciada “pom-PEY” en los E.E.U.U., “POM-pé” en Europa y PÓM-pe en Latinoamérica) es una enfermedad muscular debilitante y rara que afecta a niños y adultos. La forma infantil de la enfermedad se manifiesta generalmente en los primeros meses de nacido, mientras que la forma juvenil tardía o adulta aparece en cualquier momento durante la infancia o la edad adulta tiene una progresión más lenta. Ambos tipos de la enfermedad se caracterizan generalmente por un debilitamiento muscular progresivo y dificultades respiratorias, pero la gravedad de la enfermedad puede variar ampliamente dependiendo de la edad de inicio y cuán afectados se encuentren los órganos. En la forma infantil, los pacientes manifiestan típicamente un corazón agrandado.

Las personas que nacen con la enfermedad de Pompe heredan la deficiencia de una enzima conocida como alfa-glucosidasa ácida (GAA). Las enzimas, que son moléculas de proteína dentro de las células, facilitan reacciones bioquímicas en el cuerpo. La GAA se localiza en vesículas de la célula denominadas lisosomas. En una persona sana con actividad normal de GAA ésta enzyma ayuda a la descomposición de glucógeno, una molécula compleja formada por unidades de azúcares en los lisosomas. En la enfermedad de Pompe la actividad de GAA es muy baja o inexistente– y el glucógeno lisosómico no es degradado eficientemente, resultando en por tanto acumulación excesiva de glucógeno en el lisosoma.

Fibras musculares normales y afectadas con Pompe

Fibras musculares normales y afectadas con Pompe

La imagen a la izquierda representa un músculo celular normal, mientras que la imagen a la derecha ilustra lo que puede suceder con la enfermedad de Pompe. A medida que el glucógeno se acumula en las células afectadas, los lisosomas se pueden agrandar, lo que eventualmente deteriora las células y por ende la función muscular.

Eventualmente el lisosoma se satura de glucógeno comprometiendo la función celular normal y por ende la función muscular. En fases posteriores de la enfermedad, los lisosomas incluso pueden romperse, liberando el glucógeno al resto de la célula. Aunque la deficiencia enzimática y el almacenamiento de glucógeno pueden ocurrir teóricamente en todas las células y tejidos, los músculos del corazón y del esqueleto son generalmente los más seriamente afectados.

Frecuencia

Nadie sabe con certeza cuántas personas en el mundo tienen la enfermedad de Pompe. Basado en los datos disponibles, los investigadores han calculado que la enfermedad ocurre en aproximadamente 1 en 40 000 nacimientos vivos mundialmente. Al aplicar esta incidencia a la población mundial, se puede calcular que en un tiempo determinado el número de personas que padecen de este trastorno fluctúa entre 5 000 – 10 000. Consecuentemente, la enfermedad de Pompe se considera una enfermedad huérfana, una denominación para trastornos raros con una prevalencia de menos de 200 000 personas en los Estados Unidos de Norteamérica y no más de 5 en 10.000 personas en Europa.

Actualmente, la enfermedad de Pompe es considerada panétnica, lo que significa que afecta a todos los grupos étnicos. Sin embargo, en algunos grupos de estos grupos la enfermedad de Pompe presenta índices más altos. La incidencia de la forma infantil en la población afro-americana es mucho mas alta, aproximadamente 1 en 14 000, en los adultos caucásicos es de 1 en 60 000, mientras que para los niños caucásicos es de 1 en 100 000. Se requerirá de otros estudios para determinar si existen otros grupos étnicos que experimenten una frecuencia más alta de la enfermedad.

Clasificaciones

La enfermedad de Pompe está clasificada como una enfermedad muscular metabólica, una enfermedad por depósito lisosomal (LSD) y una enfermedad por depósito de glucógeno (GSD):

  • Como la enfermedad de Pompe es una enfermedad muscular metabólica, comparte el desgaste muscular como elemento en común con más de 40 trastornos neuromusculares diferentes (incluyendo las distrofias musculares).
  • Como otras enfermedades de depósito lisosomal (LSD), la enfermedad de Pompe, interfiere con la habilidad del cuerpo para degradar moléculas complejas dentro de los lisosomas causando depósitos y disfunción.
  • Como una otras enfermedades por depósito de glucógeno (GSD), la enfermedad de Pompe se caracteriza por un defecto en la habilidad para degradar y metabolizar glucógeno.

Variantes de la enfermedad de Pompe

Históricamente la enfermedad de Pompe ha sido clasificada clínicamente por razones prácticas de acuerdo a la edad de inicio de los síntomas en: infantil, juvenil, y adulta. Dentro de estas categorías, existe una gran variedad en la manifestación de los síntomas. Los investigadores también han descubierto que la edad al inicio de la enfermedad y el nivel de afectación de los órganos se correlacionan generalmente con la cantidad de actividad residual de alfa-glucosidasa ácida (GAA): la mayoría de los infantes generalmente tienen menos del 1% de actividad normal, los juveniles menos del 10%, y los adultos menos del 40%.

Específicamente, se considera que un nivel muy bajo de actividad de GAA se relaciona con la presencia de problemas cardíacos, una característica predominante en la variante infantil de la enfermedad. La mayoría de los pacientes que manifiestan síntomas tardíos tienen usualmente un nivel más alto de actividad enzimática, lo cual se considera beneficioso en la protección del corazón. Típicamente, los pacientes con inicios en la infancia, con actividad de GAA generalmente muy baja o indetectable, presentan un compromiso cardíaco como resultado del debilitamiento severo del músculo cardiaco.

Las clasificaciones históricas de la enfermedad de Pompe no reflejan adecuadamente el tipo y la gravedad de los síntomas en un período de tiempo determinado. Por lo tanto, es mejor clasificar a la enfermedad basándose en el índice de progresión de la enfermedad (rápida o lenta) y en la presencia de una afectación cardíaca (común o póco frecuente). Esto trae como resultado dos clasificaciones de la enfermedad —variante infantil y variante tardía juvenil o adulta, respectivamente— y hace de la evaluación cardíaca un aspecto crítico del diagnóstico. Especialmente dentro de la clasificación juvenil tardía o adulta los pacientes pueden exhibir síntomas leves, moderados y severos. Se calcula que aproximadamente un tercio de todos los pacientes con la enfermedad de Pompe tienen la variante infantil, mientras que la mayoría de todos los pacientes vivos presentan la variante adulta de progresión más lenta.

Variante infantil de la enfermedad de Pompe

La variante infantil típicamente se manifiesta a los pocos meses de nacido con progresión rápida y peligrosa de signos y síntomas. Los niños afectados pueden tener una apariencia de “bebe flojo” o “muñeca de trapo” debido a que tienen un tono muscular disminuido, debilidad extrema, y/o incapacidad para sostener la cabeza. Una radiografía del tórax que muestre un corazón agrandado puede ser otro indicativo de enfermedad de Pompe Infantil en su fase temprana. En algunos casos, los padres pueden reportar a sus pediatras dificultades de alimentación o problemas respiratorios, incitando estudios adicionales.

Inhabilidad del infante para sostener la cabeza
Imposibilidad para sostener la cabeza

Imposibilidad para sostener la cabeza

La imposibilidad para sostener la cabeza puede ser observada clínicamente en los pacientes con la forma infantil de la enfermedad.

Signos y síntomas de la variante infantil de la enfermedad de Pompe
  • Debilidad muscular progresiva
  • Tono muscular extremadamente disminuido
  • Lengua agrandada (y en algunos casos, protrusión de la lengua)
  • Corazón agrandado y cardiomiopatía (enfermedad del músculo del corazón)
  • Dificultad para respirar
  • Inhabilidad para alcanzar ciertas metas de desarrollo
  • Hígado agrandado (moderadamente)
  • Dificultad para tragar, succionar o alimentarse
  • Músculos faciales flácidos
  • Reflejos pobres o ausentes

Los síntomas en cada individuo pueden variar, pero las investigaciones demuestran que los síntomas más comúnmente observados en la enfermedad de Pompe infantil son: debilidad muscular (96%), un corazón agrandado de tamaño (95%), hígado agrandado (82%) y lengua agrandada (62%), como resultado de una acumulación severa de glucógeno en estos tejidos. Estos infantes, a los que a menudo no alcanzan ciertas metas de desarrollo (generalmente no pueden sentarse solos, gatear, o caminar). La mayoría requerirá eventualmente de ventilación mecánica para poder respirar. Por lo general, su desarrollo mental no se ve afectado. Debido al daño progresivo del corazón y los músculos respiratorios, la mayoría de los pacientes con la forma infantil de la enfermedad sucumben a fallos cardio-respiratorios alrededor del primer año de vida.

Variante tardía juvenil o adulta

La variante tardía juvenil o adulta de la enfermedad de Pompe se puede presentar en cualquier momento, desde la infancia hasta la edad adulta con una vasta gama de síntomas. En muchos casos las primeras manifestaciones observadas pueden ser la dificultad para caminar o subir escaleras debido a la debilidad muscular progresiva que afecta mayormente el tronco y las extremidades inferiores. Los síntomas de esta variante de la enfermedad de Pompe pueden parecerse a los de varios tipos de distrofias musculares.

En otros casos, pueden manifestarse síntomas respiratorios leves como apnea del sueño (interrupción respiratoria temporal durante el sueño), dolores de cabeza matutinos y somnolencia matutina, aún antes de presentarse debilitamiento muscular en las piernas. Estas manifestaciones tempranas usualmente son el resultado del debilitamiento de los músculos del tórax necesarios para apoyar la respiración, siendo el más importante el diafragma). A medida que las dificultades respiratorias aumentan, a los pacientes les falta el aliento para poder caminar distancias largas, realizar ejercicios y deben detenerse o sentarse para recuperar el aliento.

Signos y síntomas de la forma tardía juvenil o adulta de la enfermedad de Pompe
  • Debilidad muscular progresiva, especialmente en el tronco y las extremidades inferiores
  • Fatiga al realizar esfuerzos
  • Dificultad para respirar progresiva
  • Dificultad para respirar al acostarse que mejora al sentarse o pararse
  • Apnea del sueño (interrupción respiratoria temporal durante el sueño)
  • Dolores de cabeza matutinos
  • Somnolencia y fatiga matutina
  • Lordosis o escoliosis (curvaturas anormales de la espina dorsal), o ambas
  • Tono muscular disminuido
  • Hígado agrandado
  • Lengua agrandada (poco común)
  • Dificultad para masticar y tragar
  • Aumento en la frecuencia de infecciones respiratorias
  • Pérdida de reflejos en los tendones
  • Dolor de espalda
  • Inhabilidad para alcanzar o pérdida de ciertas metas de desarrollo motor alcanzadas (niños)

Algunos pacientes con la forma tardía juvenil o adulta pueden presentar un retraso en el desarrollo de ciertas capacidades motoras debido a un debilitamiento muscular, pero el intelecto generalmente no resulta afectado. Los pacientes pueden también exhibir un caminar inestable, arrastrar los pies y ocasionalmente caminar de puntillas. En algunos casos se puede presentar un agrandamiento del hígado y de la lengua, pero raramente se presenta una enfermedad cardíaca. El debilitamiento muscular también puede conducir a lordosis lumbar y/o escoliosis (curvaturas anormales de la espina dorsal) , las cuales pueden requerir de una corrección quirúrgica. Sin embargo, este procedimiento no siempre da resultados, debido al debilitamiento de los músculos circundantes. Al igual que en la forma infantil, generalmente se observa una disminución en la tonicidad muscular y complicaciones respiratorias progresivas.

En términos generales, mientras más temprano sea el inicio de la enfermedad, más severo será el curso de la misma. Aquellos pacientes que manifiestan síntomas a una edad más avanzada, presentan una progresión más lenta y un curso menos predecible de la enfermedad. Algunos pacientes con síntomas menos severos siguen siendo funcionales con sólo una incapacidad mínima por muchos años, mientras que otros pueden requerir eventualmente de ventilación mecánica para facilitar la respiración al igual que asistencia para la movilidad tales como bastones, caminadoras, o sillas de ruedas. La mayoría de los pacientes, sin importar la edad de aparición de los síntomas, experimentarán un lapso de vida más corto con relación a la población general debido a la progresión de la enfermedad y finalmente falla respiratoria. Sin embargo, la esperanza de vida es difícil de generalizar, ya que algunos pacientes pueden vivir por muchos años o hasta décadas con progresión mas lenta de la enfermedad. Se aconseja a los pacientes que colaboren con los proveedores de salud para implementar terapias de apoyo que puedan ayudar a mantener a la persona con enfermedad de Pompe en óptimas condiciones tanto antes como después de su tratamiento para mejor control de sus síntomas y maximizar su calidad de vida.

Tratamiento

Existe un medicamento aprobado por el Consejo de Salubridad General. Algunas instituciones de salud pública pueden tenerlo disponible. El medicamento es una llamada alglucosidasa alfa.

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