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Cuentos de Alena para Los cuentos de la abuela Güera. «La salanina», sueño #3, cuento #19

La Salanina: los sueños de Alena. Sueño 3. Cuento 19

El museo MUPAC (Museo Perro de Arte Contemporáneo) recibe diariamente muchas visitas. En él se exhibe una gran cantidad de obras artísticas de todo el mundo canino. Desde cuadros remotamente antiguos hasta las esculturas más modernas. Cada cuadro, cada escultura se siente increíblemente orgulloso de ser admirado por perros de todas las edades y nacionalidades. No cualquier cuadro o escultura es seleccionado para representar la genialidad de su chucho1 creador.

En el área tridimensional, se pueden apreciar diversas esculturas de Perry Moore, Dogberto Giacometti, Can Mueck y otros. …, una escultura hecha de acero, cubierta de resina, pintada con esmalte y, finamente, acabada a lengua, lo que le da una apariencia pulida, tersa y brillante.

Esta tarde es su primera presentación en público. La Salanina se siente extraña. Su forma es única y diferente al resto de las esculturas del pasillo. Toda clase de esculturas con forma de huesos, pelotas, diversos juguetes y pequeños cachorros se alzan por todo el museo. Los chuchos creadores de cada escultura se sitúan junto a sus obras y ladran toda clase de explicaciones. Los perros visitantes empiezan a caminar lentamente por el pasillo, observando y ladrando de vez en cuando. La Salanina se siente avergonzada de su forma, de sus características y de la diferente dimensión que tiene en comparación con las otras esculturas, de tal manera que no siente el mismo orgullo que sus chuchos creadores. Al mirarse a sí misma, la superficie de su forma parece transformarse en una cuadricula semi-desfasada. Su textura parece la de un mosaico. Algunos perros que la miran detenidamente ven, efectivamente, una figura distorsionada y La Salanina se empieza a sentir más incómoda. No entiende realmente lo que los perros ladran; sin embargo puede escuchar algunos aullidos que emiten cuando están frente a ella.

La otras esculturas en el mismo pasillo parecen verse hermosas; y ella, por el contrario, pareciera que en cualquier momento se puede resquebrajar. Su forma es tan ridícula. No puede entender por qué sus chuchos creadores se sienten orgullosos de ella.

Un cachorro ciego se acerca a ella muy lentamente, y le pregunta en su mismo idioma:

—¿Que forma tienes?

—Soy tal como me ves…

—Lo siento, no puedo verte con mis ojos, solo puedo verte con mi cuerpo y con mi corazón —dice el cachorro.

La Salanina se queda callada hasta que tímidamente le propone:

—Puedes tocarme, si quieres.

Con toda delicadeza, el cachorro recorre parte de su pelaje sobre su superficie. Le da unos suaves lengüetazos y un momento después se detiene:

—Eres una escultura abstracta, tu superficie es lisa, pulida, y me da la impresión que tu color es muy brillante.

—Pero… estoy a punto de resquebrajarme. Toda mi superficie está rota. ¿No lo ves?

—Mmmmm, no. Yo te siento diferente. No creas ser como los otros te ven. Deja que los otros te vean como realmente eres.

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